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Informacion de Alfredo Luis

TEHUANTEPEC, OAX. Los modelos meteorológicos globales confirman que el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) ha evolucionado hacia su categoría más extrema, denominada científicamente como un “Súper Niño”. Este evento, caracterizado por un calentamiento anómalo y masivo de las aguas del Océano Pacífico ecuatorial, alterará drásticamente el patrón de lluvias y temperaturas en México durante este 2026, consolidando escenarios de sequía severa e incendios forestales históricos en el sur y sureste del país.

¿Qué es un Súper Niño?
A diferencia de un evento regular, un “Súper Niño” ocurre cuando el incremento de la temperatura superficial del mar en el Pacífico central supera los 2.0 °C por encima del promedio durante varios meses consecutivos. Esta inyección masiva de calor a la atmósfera altera la circulación de los vientos alisios y desvía la corriente en chorro, lo que suprime la formación de nubes de lluvia en unas regiones y detona tormentas catastróficas en otras.

El Impacto en México: Un Territorio Bipolar


Para la República Mexicana, los efectos de este Súper Niño se traducirán en dos realidades climáticas opuestas durante este año: Norte y Noroeste: Incremento inusual de lluvias invernales y tormentas debido al descenso de la corriente en chorro polar, mitigando temporalmente la sequía en presas de esa región.

Centro, Sur y Sureste: Bloqueo severo de los sistemas de alta presión que impedirá la llegada regular de los vientos húmedos y el desarrollo de la temporada de lluvias de verano (monzón mexicano). Las temperaturas promedio podrían superar registros históricos.

El Escenario para Oaxaca y el Istmo

En el estado de Oaxaca, los impactos del Súper Niño ya comienzan a manifestarse y se prevé que alcancen su punto más álgido durante los meses de junio a octubre. Las autoridades de protección civil y los comités comunitarios mantienen especial atención en tres ejes de vulnerabilidad:

  1. Sequía Prolongada y Crisis Hidroológica
    La falta de precipitaciones regulares afectará los niveles de captación de las principales presas del estado, incluyendo la Presa Benito Juárez en Jalapa del Marqués. La reducción del caudal disponible impactará directamente los sistemas de riego agrícola del Distrito 019 en el Istmo de Tehuantepec, poniendo en riesgo cultivos clave de la región como el maíz, el sorgo y la producción citrícola.
  2. Ola de Calor Extrema e Incendios en el Istmo
    Las zonas de la planicie costera y el Istmo de Tehuantepec registrarán un aumento en los días con temperaturas superiores a los 42 °C. Esta condición, combinada con las rachas de viento características de la zona, crea el escenario propicio (conocido como la regla 30-30-30: más de 30 °C, menos de 30% de humedad y vientos de más de 30 km/h) para la proliferación de incendios forestales y de pastizales en zonas de reserva y de uso agropecuario.
  3. Comportamiento Ciclónico Irregular en el Pacífico
    Paradójicamente, aunque El Niño suele reducir el número total de ciclones tropicales en el Atlántico, tiende a intensificar la fuerza de los huracanes en el Pacífico. Al encontrar aguas superficiales mucho más calientes de lo normal frente a las costas de Oaxaca, cualquier sistema de baja presión que logre desarrollarse tendrá el potencial de intensificarse rápidamente, representando un riesgo latente de impactos severos de categoría mayor en zonas costeras y de la Sierra Sur.
    Llamado a la prevención: Organismos de gestión ambiental instan a las comunidades a optimizar el uso del agua de almacenamiento, suspender las quemas agrícolas no controladas y mantenerse atentos a los boletines oficiales para mitigar los efectos de este golpe climático en la salud pública y la economía regional.