
Mucha atención: Ana Laura Romero Basurto Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno
Al Gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, presente.
Fue este miércoles 11 de febrero, durante mi desayuno. Ya me iba del restaurante cuando escuché la conversación entre un funcionario de la Auditoría Superior del Estado (de Chiapas) y personas vinculadas con la cuenta pública de un ayuntamiento. No mencionaré cuál, porque uno de ellos incluso volteó hacia mi cámara, mientras el otro contemplaba en el pliego de observaciones, toda la r0b4der4 de su presidente. Pero lo que oí basta para helarle la sangre a cualquiera.
Hablaban, con absoluta naturalidad, de formas de “cuadrar” cifras y acomodar informes: reclasificar gastos, mover partidas, integrar expedientes para evitar observaciones. No puedo afirmar que estaban haciendo, pero escuchar ese tipo de frases fuera de una oficina, en tono relajado y cotidiano, retrata por sí solo el problema que el ciudadano común percibe desde hace años: la pura (0rrup(i0n, la de siempre.
Entonces entendí por qué tanta gente siente que el dinero público no se refleja en su vida diaria o en las calles de su barrio. Por qué comunidades enteras siguen atrapadas en la pobreza. Por qué el desarrollo parece siempre promesa y nunca resultado. Es obvio que se si la fiscalización es negociable, la confianza pública simplemente se derrumba.
Y es que, según se comenta en voz baja en pasillos y sobremesas, hay quienes no solo hablan de cuentas públicas en restaurantes, sino también en bares.
¿Exageración popular? ¿Rumor colectivo? Tal vez. Pero cuando un comentario así circula tanto, no surge de la nada: nace de la desconfianza acumulada, acumulada por tantos años de 1mpun1dad para los alcaldes que sólo llegan a r0b4r.
Mientras tanto, lejos de esas mesas y de esas copas, hay familias enteras esperando que el dinero público se convierta en escuelas dignas, hospitales funcionales y oportunidades reales. Y esa espera, para muchos, ya lleva demasiado tiempo, y durará por siempre.
Perdonen mi pesimismo, pero lo que escuché ayer me dejó así.
Eduardo Ramírez #Ceromoches #CeroCorrupcion