
Información de Rey David
Salina Cruz, Oaxaca.- En una entrevista que parecía más bien un club de fans con micrófono, el presidente municipal dejó ver —sin querer queriendo— cómo funciona su mundo ideal: un lugar donde solo existe la verdad que él paga, perdón… que él “trabaja” con los medios.
Aristeo Barrera, con la cortesía que lo distingue, intentó mantener la charla dentro de lo razonable.
Pero el presidente, muy en su papel, se encargó de aclarar que los buenos periodistas son aquellos que dicen lo que él quiere escuchar. Y si no, pues ya sabe: “Si no estás conmigo, eres mi enemigo.” Ah, la humildad en su máxima expresión.
El momento cumbre llegó cuando, casi con orgullo, admitió que a los medios que él les paga, hablan bonito de él. Qué detalle. Qué transparencia.
Qué manera tan moderna de entender la libertad de prensa: usted decide si es comunicador… o empleado municipal sin nómina oficial.
Muchos esperaban que este encuentro fuera una oportunidad para explicar temas incómodos. Pero no. El presidente prefirió confirmar lo que ya todos sospechaban: su necesidad constante de aplaudidores profesionales.
Mientras tanto, a varios periodistas solo les quedó suspirar:
“Cómo me hubiese gustado que me diera la entrevista…”
Aunque claro, eso solo pasa si uno llega con guion previamente aprobado.
Y entre tanta soberbia, tanta etiqueta, tanto “ellos son malos, yo soy bueno”, quedó flotando la frase que nadie pudo ignorar:
Solo al presidente se le mueren personas dentro de su cárcel municipal.
De eso no se habló. De eso no hubo guion. Ese tema, como siempre, se barre debajo de la alfombra.
Al final, la entrevista con Aristeo dejó una enseñanza valiosa:
No todos los días un presidente confiesa en vivo que la verdad depende del presupuesto… y del ego.