
Información de Alfredo Luis
SAN CARLOS YAUTEPEC, OAX.- En el kilómetro 175 de la carretera Federal Panamericana 190 Oaxaca-Istmo, a la altura de la desviación hacia San Juan La Jarcia, un grupo de pobladores de las agencias del municipio de San Carlos Yautepec mantiene bloqueada la vía desde ayer lunes poco después de las 8 de la noche.
La protesta, que se reactivó este martes pese a una mesa de diálogo previa con las autoridades, surge de una exigencia clara y reiterada: la entrega inmediata de recursos para que sean administrados directamente por las agencias locales, sin intermediarios burocráticos que diluyan su impacto.
Lo que comenzó como una manifestación nocturna se ha convertido en un paro que paraliza una arteria estratégica del Istmo, dejando en evidencia la profunda brecha entre las promesas institucionales y la realidad de comunidades que, hartas de esperar, han decidido tomar la carretera como única tribuna efectiva.
Esta nueva jornada de bloqueo no es un capricho, sino el síntoma de una gestión pública ineficaz y desconectada que, una vez más, fracasa en resolver conflictos de fondo en Oaxaca.
La ausencia de acuerdos concretos en la mesa de trabajo revela no solo lentitud administrativa, sino una indiferencia crónica ante las demandas de autonomía presupuestal de las agencias, que reclaman el derecho legítimo a decidir sobre recursos que les corresponden.
Mientras los automovilistas y el comercio regional sufren las consecuencias de un tránsito interrumpido, las autoridades exhiben su incapacidad para transformar el diálogo en soluciones reales, perpetuando un ciclo de protestas que cuestiona la gobernabilidad real en una de las regiones más marginadas del país.
La pelota está ahora en la cancha oficial: o se atienden las demandas con hechos concretos, o el bloqueo se consolidará como el lenguaje que el poder parece entender mejor.