
Informo: Alfredo Luis
MATIAS ROMERO, OAX.- Santa María Guienagati vive una crisis de confianza tras la detención de organizadores de la fiesta de la Santa Cruz.
El síndico municipal, Artemio Deheza Matus, sin aviso al cabildo, utilizó su cargo para encarcelar a quienes solo cumplían con una tradición.
Lo que debió unir al pueblo, ahora lo divide.
Los organizadores, identificados como Rolando Altamirano, Jonathan Avendaño, Sosima López y Ceila Ordóñez, junto con el dueño del grupo musical, Francisco Sánchez, fueron privados de libertad por pasarse del horario en el festejo de apenas 30 minutos.
Esto no es un exceso burocrático aislado; es un ejemplo de cómo personas con poder, una vez en representación social, se convierten en agentes del autoritarismo.
Y es la ciudadanía, siempre, la que paga las consecuencias de esta arbitrariedad.
No se trata de un simple descuido: se trata de un uso irresponsable del cargo, que deja claro que, cuando el poder se usa sin escrúpulos, es la comunidad la que pierde.