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Por Alfredo LUIS RUIZ

TEHUANTEPEC, OAX. — Lo que parecía un festejo inocente por el Día del Niño en las instalaciones del CAM número 35, terminó por confirmar lo que muchos analistas políticos ya advertían en los pasillos del Palacio Municipal: una alianza estratégica, y posiblemente irregular, entre la actual alcaldesa Ana Cecilia Pérez Vásquez y el polémico empresario Abimael Olivera.

El evento, que sirvió de vitrina para ambos personajes, ha sido interpretado por expertos en la política local como la consolidación de un pacto que va más allá de las siglas partidistas.

Según fuentes de entero crédito dentro del Ayuntamiento, Olivera —quien hasta hace poco ondeaba la bandera del Partido del Trabajo (PT)— estaría dispuesto a “saltar” a las filas de MORENA bajo el cobijo de la presidenta municipal, con el fin de asegurar su camino hacia la alcaldía.

Sin embargo, detrás de las sonrisas y los regalos para la infancia, se esconde un trasfondo financiero turbio. Trascendió que una de las condiciones clave para esta unión política sería la facilitación de documentos oficiales por parte de la administración de Pérez Vásquez para “limpiar” el historial del reciente siniestro ocurrido en una bodega clandestina propiedad de Olivera en la colonia Benito Juárez.

Como se recordará, dicho incendio puso al descubierto no solo la falta de permisos del empresario, sino también una cadena de negligencias que incluyen:

El objetivo de este presunto “blindaje” administrativo sería permitir que Abimael Olivera cobre una póliza de seguro que asciende a los 10 millones de pesos, un recurso que difícilmente podría obtener sin la validación documental que hoy, aparentemente, le extiende la mano del poder municipal.

Para los politólogos de Tehuantepec, este movimiento representa una traición a las bases del PT y una maniobra de supervivencia política por parte de Olivera, quien al verse cercado por los escándalos de sus bodegas y las denuncias laborales, busca en MORENA y en la figura de Ana Cecilia un escudo protector.

Mientras la ciudadanía espera justicia por los riesgos generados por las bodegas clandestinas y los trabajadores exigen sus derechos, la clase política parece estar más ocupada en cuadrar cifras millonarias y asegurar candidaturas.

La pregunta que queda en el aire es: ¿Aceptará la militancia de MORENA a un perfil marcado por la irregularidad a cambio de esta alianza de conveniencia?

La moneda está en el aire, pero el aroma a impunidad en el Istmo es cada vez más difícil de disimular.